Rutina semanal ideal para opositores que trabajan (Cómo avanzar en la oposición sin quemarte ni abandonar)
Compatibilizar un trabajo con la preparación de una oposición como ADIF no es una cuestión de fuerza de voluntad, sino de estrategia, realismo y constancia. La mayoría de abandonos no se producen por falta de capacidad, sino por una mala organización que termina generando agotamiento y frustración.
En este artículo encontrarás una rutina semanal realista, pensada para opositores que trabajan, con criterios profesionales y basada en lo que realmente funciona a medio y largo plazo.
1. La realidad del opositor que trabaja (y que nadie suele contar)
Antes de hablar de horarios, hay que asumir tres verdades incómodas:
No puedes estudiar como alguien que dispone de todo el día.
La energía mental es limitada, especialmente tras una jornada laboral.
El descanso no es negociable si quieres rendir bien.
El error más habitual es intentar copiar rutinas irreales de 6–8 horas diarias. Eso conduce, casi siempre, al abandono.
Objetivo realista: avanzar de forma constante, sin picos de motivación ni caídas bruscas. En mi caso usaba 4h reales de estudio de Lunes a Viernes.
2. ¿Cuántas horas semanales son suficientes?
Para un opositor que trabaja, una buena referencia es:
Entre 10 y 15 horas semanales bien aprovechadas, yo llegaba a 20h semanales.
Mejor 2 horas diarias constantes que 5 horas un solo día
Calidad > cantidad
Distribución habitual:
Entre semana: 2,5–3,5 horas al día
Fin de semana: 3–5 horas repartidas( eso ya al final los 3 meses antes del examen, pero bueno los Domingo libres si o si, o los Sábados si prefieres que este todo abierto tu día libre)
3. Principios clave de una rutina que funciona
Antes de entrar al detalle semanal, la rutina debe cumplir estos principios:
Horarios fijos (el cerebro se adapta)
Bloques cortos y definidos
Estudio activo, no lectura pasiva
Repaso obligatorio
Un día con menor carga mental
Sin estos cinco elementos, el plan es insostenible.
4. Rutina semanal recomendada (ejemplo práctico)
Lunes a viernes (días laborales)
Duración diaria orientativa: 2 horas
Estructura tipo
10 min → repaso rápido del día anterior
70 min → teoría o normativa principal
30 min → test o preguntas tipo examen
10 min → revisión de errores
Qué estudiar entre semana
Legislación y normativa
Temas nuevos o complejos
Inglés en bloques cortos
Psicotécnicos ligeros
Consejo profesional: evita dejar lo más duro para última hora del día. Si llegas muy cansado, reduce el bloque, pero no lo elimines.
Sábado (día fuerte pero controlado)
Duración: 3–4 horas (no seguidas)
Estructura
Bloque 1 (mañana): teoría + esquemas
Bloque 2 (mañana): test del tema trabajado
Bloque 3 (tarde): repaso acumulado o simulacro parcial
El sábado es ideal para:
Consolidar lo estudiado durante la semana
Detectar lagunas reales
Trabajar preguntas trampa
Domingo (libre)
El domingo no es para machacarse, sino para cerrar la semana con buenas sensaciones.
5. Ejemplo de semana tipo (resumen antes del examen)
DíaContenido principalLunesTeoría + testMartesTeoría + testMiércolesTeoría + inglésJuevesTeoría + psicotécnicosViernesRepaso semanalSábadoTeoría + test + simulacroDomingoRepaso ligero y planificación
6. Cómo adaptar la rutina si llegas agotado
Hay días en los que no se puede rendir igual. En esos casos:
Reduce el tiempo, no la constancia
Cambia teoría por test
Haz solo repaso activo
Evita “recuperar” horas perdidas otro día
La oposición se gana por regularidad, no por heroicidades puntuales. Sentarse es la RUTA.
7. Errores que debes evitar a toda costa
Estudiar solo los fines de semana
No hacer test hasta “saberlo todo”
Estudiar sin planificación semanal
Sacrificar siempre el descanso
Compararte con opositores que no trabajan
Estos errores explican muchos suspensos, incluso con buena base teórica.
8. Conclusión: una rutina sostenible aprueba más que una perfecta
La mejor rutina no es la más dura, sino la que puedes mantener durante meses. Si trabajas, tu ventaja no es el tiempo, sino la disciplina y la constancia.
Una oposición no se prepara en una semana, pero se puede perder en una mala rutina.